domingo, 10 de mayo de 2015

Gracias



En estas páginas podría dar las gracias a muchas personas; a mis padres, amigas, profesoras. A ellos les debo quien soy. Pero me gustaría darles las gracias a los que me definen por como soy. Gracias por estar ahí siempre, por enseñarme a creer, por hacer crecer mi imaginación, por adaptaros a mis horarios, sentimientos y gustos. Gracias a los libros por hacer de mí lo que soy hoy.

No hay mejor sensación que la de abrir un libro y sumergirte en un mundo del que ojala nunca consigas salir. O llegar a la última página, cerrar el libro y suspirar. Y en ese suspiro, soltar emoción, miedo, angustia, felicidad. Nada en el mundo puede darte esto, la sensación de soltar tanto en un soplo de aliento.

Son los personajes los que me acompañan todos los días. Son mi tierra firme, las voces en mi cabeza que me aconsejan y que estarán conmigo, siempre.
Confían en mí y por medio de ellos los autores se sinceran, y yo escucho, paciente, sus historias tratando de comprender y conocer sus problemas, inquietudes, esperanzas y anhelos.

Son, además, un amigo en mi bolsillo, lo imprescindible en mi maleta y los cimientos de mi cultura. Son los que me inspiran a escribir mi propia historia de la que yo soy protagonista. 
Armonizan con mi forma de ser y guardan mis secretos. En sus páginas veo reflejada mi alma como si se tratara de un espejo. Ellos nunca envejecen, nunca se oxidan.

Por eso  mi agradecimiento va dedicado a ellos. Desde el primero al último. Gracias de veras, por hacer de mí la persona que soy hoy.

                                                                                              Lucía Alonso Montes



                                                                                                                    

sábado, 17 de enero de 2015

El hombre que escribía entre trincheras.

Así un 28 de julio el cielo se tornó gris.
En un mundo como éste las noticias vuelan, y más aun si se trata de la noticia que cambiaría nuestras vidas para siempre. Francisco Fernando de Austria había muerto a manos de una asociación terrorista, La Mano Negra. La noticia era de fácil entendimiento y todos los presentes en la pequeña redacción fuimos conscientes de lo que estaba por venir. Un silencio abrumador inundo la sala, que por momentos se iba llenando de una oscuridad poco propia del mes de junio. La brisa del Sur esparció unos folios sobre la mesa de George. George, un tipo peculiar. Un huérfano criado en un orfanato tan gris como su infancia, tan oscuro como su pasado. Sin duda es uno de los mejores profesionales con los que he trabajado en el British Journal. También comparto mesa y café con Sarah. Su procedencia aristócrata y su andar decidido hacen de ella una jefa de redacción impecable. Trabajando tras sus máquinas de escribir están : Connor, Brenda, Frederic, Nicole, Adam y Arnold.
Tras mi Kodak estoy yo, Kevin, un fotógrafo amante de la instantánea. 
Se lo que me toca, se lo que se me viene encima. 
El 28 de julio llega torpe y apresurado, cojo mi cámara me despido de mis compañeros y me entrego a los brazos de una muerte asegurada.